Actividad física cotidiana
La actividad física cotidiana es todo lo que te pone en movimiento sin ropa de deporte: escaleras, desplazamientos a pie, tareas de casa, juegos… y cuenta plenamente.
Ausführlich erklärt
La actividad física cotidiana es el movimiento que se produce sin más porque organizas tu día de forma activa: las escaleras en lugar del ascensor, ir a comprar a pie, la bici para ir al trabajo o al colegio, la jardinería, limpiar, cocinar, jugar y correr con los niños. No necesitas bolsa de deporte, ni hora reservada, ni ducha después.
Para la salud cuenta plenamente: la OMS deja claro en sus recomendaciones de 2020 que toda actividad a partir de una intensidad moderada suma, ya sea en el club deportivo o de camino a la panadería. Las Recomendaciones Nacionales de Actividad Física de Alemania incluyen expresamente, dentro de los 90 minutos diarios recomendados para escolares y adolescentes, 60 minutos de actividad cotidiana, como el camino al colegio.
También para el balance energético, el día a día suele pesar más que esa única hora de deporte. Veinte minutos caminando a paso ligero (unos 4,3 MET) suponen para una persona de 70 kilos unas 100 kilocalorías; si lo incorporas tres veces al día en tus desplazamientos, sumas 300, día tras día. Los expertos llaman a esta parte NEAT.
Algunas ideas que funcionan: bajarte una parada antes; dejar el coche en casa para trayectos de menos de dos kilómetros; caminar mientras hablas por teléfono; subir siempre por las escaleras; apartar el mando a distancia; dar una vuelta a la manzana después de comer; acompañar a los niños en su bici sin pedales o en patinete en lugar de llevarlos en coche.
La mayor ventaja: cuando la actividad física cotidiana ya es un hábito, deja de depender de la motivación. El camino al colegio a pie no se cancela porque llueva: simplemente se hace. Precisamente por eso es la forma de movimiento más fiable que existe.